
Foto: Instagram Lionel Messi (@leomessi)
18 de diciembre del 2022, una noche intensa se ha vivido en Estadio Luisail de Doha en Qatar, después de 120 minutos de juego, seis goles y ocho cobros de penal; La selección Argentina acaba de coronarse como campeón del mundo por tercera vez en la historia, cada uno de los veintiséis jugadores corre y celebra este titulo de diferente manera: unos lloran, otros se tiran al piso, otros corren sin dirección alguna y hay uno busca a su familia entre los mas de 60.000 espectadores y les dice: “Ya está”, él es Lionel Messi que luego de 22 años jugando con su país logro su sueño más grande: ser campeón del mundo.
El camino de los mundiales nunca ha sido fácil, pero Lionel tuvo que cargar con un peso que el no pidió, pero que su talento natural le creo. Como todo argentino el creció jugando al futbol, en los 80s solo se hablaba de Maradona que acababa de ganar la Copa Mundial de México y los niños querían ser “El Diego”, pero ni por la sombra muchos lo podían ser.
De condiciones innatas o como en Argentina le llaman: “Un bendecido”. Lionel jugaba desde chiquito como lo hace hoy, regateaba a cinco o seis rivales y marcaba goles, no en vano la generación del 87 de Newells ganaba todos los torneos de niños que jugaban, porque tenían a un chiquitico que hacia 4 o 5 goles.
Al llegar el primer mundial en el año 2006, un verano alemán recibía a Lionel luego de una larga lesión que no le permitió terminar de manera normal la temporada con su club, pero con la oportunidad de participar y acompañar una gran generación de jugadores que no habían podido ganar nada con la selección, la apuesta no salió, pero la experiencia más allá de la derrota le sirvió.
La vida de Lionel muchos creen que ha sido fácil, porque es un “bendecido” ya que su talento le ha servido para avanzar, pero la vida como a todos los deportistas le había puesto diferentes barreras que sin disciplina y orden no hubieran permitido que se consolidara como un gran jugador.
A finales del año 2007, las lesiones se habían convertido en un habitual problema para Messi, físicamente su cuerpo no soportaba la carga física de un jugador profesional y este le decía: basta. Pero esas ganas de poder jugar como en aquel equipo de niños de Newells lo llevaron a hacer un cambio radical en su vida. Una organización de su dieta y de esa disciplina que debía tener no solo con su alimentación, sino con sus rutinas de sueño le permitieron que su cuerpo pudiera aguantar y no tener que sufrir lesiones graves durante su carrera.
El tiempo pasa y el seguía engrandeciendo su imagen como el mejor jugador del mundo, muy querido en muchos países del mundo, pero en su amada argentina no era así. El punto mas cercano a eso lo vivió un 13 de julio de 2014, Leo llegaba a una final del mundo y por fin iba a cumplir su sueño de regalarle la felicidad a su pueblo, pero la vida no le tenia eso preparado y un tal Mario Gotze tuvo que aplazar este momento en la vida del diez, se puede decir que aplazar porque al final se dio, pero en ese momento de la historia no había esa calma, los pensamientos eran nublados y tristes y en su mente retumbaba: será que no se va a dar.
Dos años después la selección acumulo tres finales perdidas y esta ultima en Estados Unidos fue un basta para él, en una zona mixta llena de calentura dijo: simplemente no se me da. Y renuncio a la selección.
Un ayudante de campo de la selección cuenta que después de aquella final y en el regreso a Argentina, cada jugador tomo sus maletas y se fue a sus casas, él terminando sus labores decidió ir a un salón en el predio de la AFA y en medio de la obscuridad encontró a Lionel llorando como un niño después de aquella final; mientras muchos lo culpaban de los fracasos, se olvidaban que gracias a sus aportes la selección llegaba a pelear títulos, pero eso no les servía.
Después de eso algo cambio, Lionel recapacito y volvió ante el pedido de muchos argentinos, uno de esos pedidos lo hizo Enzo Fernández a través de su Facebook, el jugador que años después lo ayudaría a ganar el mundial; que en ese momento era un niño hizo una carta abierta a Messi pidiéndole que volviera y puede que quizás no la haya leído pero esos gestos de muchos argentinos lo convencieron de volver a intentarlo.
Los años pasaron y el cambio su idea, en vez de rendirse dijo, seguiré intentando y esa persistencia hizo que lograra su primer titulo en 2021 y que ahí se “rompiera la pared” como dicen los argentinos, para que los títulos empezaran a llegar.
El mundial llego como una prueba de que con persistencia y mucha resiliencia se puede lograr cualquier objetivo, él podría haber decidido otra cosa y vivir en tranquilidad, pero sus ganas de ser campeón fueron mas grandes y a pesar de ser “un bendecido” le toco luchar y sufrir para llegar al olimpo, lo que demuestra que todo en la vida es luchando hasta el final.